En el sur de Bangladesh, familias adquieren casas prefabricadas en centros de exposición para montarlas en días, ideales ante inundaciones frecuentes por desbordes de ríos que azotan la costa.
Estas viviendas modulares se construyen en 7 a 10 días para tamaños pequeños o medianos, y un mes para grandes, con equipos de 4 o 5 personas. El jefe de equipo, con 26 años de experiencia desde carpintero en Catputi, destaca su facilidad para reubicarlas, a diferencia de casas de hormigón.
Mohamed Touhin, heredero del negocio familiar, entrega entre 8 y 10 casas al mes. La demanda explotó tras videos en internet, atrayendo clientes bangladesíes del extranjero que compran online y evitan supervisiones largas, con instalaciones en 2-3 días.
Una mujer elige una casa de 4.000 dólares con dormitorios, salón, baño y cocina. Usan maderas de Malasia o Nigeria, como hierro nigeriano con garantía de 80 años, y terrazas tradicionales únicas. Artesanos recorren cientos de kilómetros para montarlas en un día, dejando familias encantadas.
Precios van de 3.000 a 20.000 euros, más baratas que ladrillo, con una industria local de casi 25 distribuidores.