Ana Laura, conocida como Anita, es la única mujer entre cinco hermanos mecánicos en la bicicletería familiar Aníbal, abierta hace más de 10 años, donde empezó administrando pero insistió en meter mano para aprender el oficio pese a las reticencias iniciales.
Antes enfrentaba discriminación: clientes preguntaban por "él" y se sorprendían, pero hoy la buscan por su buen trabajo, con clientas mujeres y varones confiados tras años de trayectoria; trabaja con dos hermanos y usa guantes para cuidar las manos de la grasa.
Se capacita constantemente en cursos por la evolución de las bicis, anda en bicicleta diaria y fines de semana, y nota más mujeres en el rubro que reparan sus propias bicis. El nombre Aníbal es por su padre, el jefe, y planean sucursales en costa como Juan B. Justo o Mar del Plata sin peleas graves entre hermanos.
Llevan uniforme con remera argentina y sponsors; la entrevistan en Pedalear destacando su pasión, le regalan presentes y promocionan sus redes en Instagram como @bicicleteria_anibal.