En la sección 'abrir el corazón', un ayudante de albañil relató sus fuertes dolores en la columna que le impiden ejercer su profesión y pagar las cuentas, generando preocupación por su salud y finanzas.
El pastor respondió empáticamente, reconociendo las demandas físicas del oficio como cargar bolsas de cemento, y aconsejó pedir a Dios un médico si es necesario, recordando un caso de un diabético ciego restaurado por Jesús mediante fe y atención médica.
Explicó que todos trabajan para suplir necesidades familiares, compartiendo anécdota personal de su padre con tres empleos para siete hijos, animando al hombre a buscar alivio divino.