Las alarmas antiaéreas sonaron nuevamente en Israel por una ola de misiles lanzados por Irán, obligando a la corresponsal Andrea Viso a refugiarse justo antes de la entrevista en vivo. La situación se vive con agotamiento físico y mental, con noches de múltiples alertas y un silencio inquietante que genera temor a ataques mayores.
Andrea Viso describe cómo la rutina incluye chequear refugios cercanos incluso para un café, con negocios reabriendo pese al riesgo. El norte del país sufre ataques de Hezbollah con más de 100 misiles en una sola ola, incluyendo racimos que se abren en decenas de proyectiles, mientras el centro enfrenta amenazas iraníes.
No hay pronósticos claros, solo avisos como el de Trump de que la guerra durará semanas más, posiblemente hasta Pesaj en Semana Santa. La población se cansa de ir y venir a refugios, viviendo hora a hora sin saber si el día será de full alarmas o más tranquilo.
Viso trabaja desde casa para evitar desplazamientos riesgosos durante las madrugadas más intensas, pero insiste en la necesidad de estar siempre preparada ante el nuevo Hezbollah en la guerra.