Manuel Adorni enfrenta denuncias por enriquecimiento ilícito tras revelarse que un vuelo privado a Punta del Este costó 10.000 dólares y un pasaje de su esposa a Nueva York otros 5.000 dólares, que no usó.
El conductor presenta una gráfica de "lobos hambrientos" con Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner, Axel Kicillof y otros opositores, acusándolos de esperar el caída del gobierno de Javier Milei para volver a "robar", recordando excesos como aviones sanitarios para vacaciones peronistas y diarios flown a Calafate.
Critica la hipocresía de la oposición que ahora exige explicaciones a Adorni, pero toleraba corrupciones pasadas, y advierte contra avanzar con la reforma laboral para evitar que cobardes como Patricia Bullrich huyan en helicóptero, recordando 2001.