Donald Trump afirmó que Estados Unidos destruye totalmente al régimen iraní y que el líder supremo Ali Khamenei, si está vivo, resulta gravemente lastimado.
El expresidente calificó a Irán como una nación de terror y odio, reivindicó la ofensiva conjunta con Israel como una obligación postergada por décadas y aseguró que avanza rápidamente mientras diezmaban al liderazgo militar iraní.
La Guardia Revolucionaria iraní amenazó con enterrar bajo escombros a las tropas estadounidenses en la región si no abandonan Medio Oriente, y anunció una nueva oleada de misiles balísticos en la operación Promesa Sadek IV contra objetivos israelíes y norteamericanos.
El conflicto impacta los mercados energéticos: Trump liberó millones de barriles de reservas estratégicas y concedió exención de 30 días para petróleo ruso varado, con el crudo Brent en 101 dólares y WTI en 95,98, tras picos de 120. El secretario del Tesoro Scott Bessent busca frenar la volatilidad para garantizar abastecimiento.
Estados Unidos insiste en que está cerca del final de la guerra pero continuará destruyendo la Guardia Revolucionaria para erradicar el terrorismo iraní, con apoyo de aliados.