Los senadores argentinos se autoaumentaron la dieta en un 12,5% acumulado, alcanzando aproximadamente 11 millones de pesos totales, atado a incrementos escalonados para empleados del Senado en planta permanente y transitoria. Victoria Villarruel, presidenta del Senado, argumentó que no puede intervenir porque es una decisión de los senadores y ella solo preside el cuerpo como miembro del Ejecutivo.
Algunos senadores de La Libertad Avanza, radicalismo y otros renunciaron al aumento, mientras el kirchnerismo lo aceptó sin novedades. El panel criticó que no se leyó la descripción del expediente al votarlo, con intención de que pasara desapercibido, mostrando mala fe y señalando la responsabilidad de Villarruel al tocar la campanita.
Se espera que el bloque presente un proyecto para desenganchar las dietas de los aumentos de empleados, que requiere dos tercios de los votos. Panelistas destacaron que renunciar es digno, pero hay que combatir esta casta del Senado, lejos de la realidad de la gente.
La discusión reveló que Villarruel podría haber ordenado el desenganche, pero no lo hizo pese a tener poder para presidir y leer expedientes correctamente.