La edición 98 de los Premios Oscar implementa medidas de seguridad extremas ante el conflicto en Medio Oriente, con cierre perimetral de 1,6 km alrededor del Teatro Dolby en Los Ángeles.
Carola Suárez detalla la presencia de más de 1.000 policías de civil, SWAT, perros detectores de explosivos, seguridad aérea y restricción de público en la alfombra roja, similar a años de la invasión a Irak.
Se espera un fuerte tono político en la ceremonia, con Hollywood anti-Trump y demócrata; destacan nominados iraníes como Jafar Panahi por su película Fue tan solo un accidente, preso por criticar al régimen, y dos directores por un documental.
El panel discute posibles mensajes sobre rehenes, Palestina y apoyo a disidentes iraníes, recordando pins divididos el año pasado.
Panahi celebró y lamentó la muerte del líder iraní, posicionándose contra la violencia del régimen; la audiencia pasada fue de 19,7 millones en EE.UU.