El precio del petróleo escaló a 100 dólares por barril tras ataques de Estados Unidos a tanques y refinerías menores en las afueras de Teherán, sumándose a la subida previa de 70 a 90 dólares al inicio de la guerra. Analistas atribuyen el salto a la resistencia del régimen iraní, que no se rinde fácilmente y amenaza con disrupciones prolongadas.
Irán, quinto productor mundial de petróleo y tercero de gas, podría generar un conflicto largo similar a Irak, afectando el 30% del tráfico petrolero global por el Estrecho de Ormuz. Los mercados asiáticos caen hasta 6%, con inflación, suba de tasas y recesión como riesgos por el insumo caro.
Países como China, que importa la mitad de su petróleo del Medio Oriente, enfrentan desabastecimiento si se agotan stocks. Panelistas debaten si consumir reservas o seguir comprando, destacando la incertidumbre económica y guerra de desgaste.
Pepe confirma que consume stocks pero sigue comprando para evitar desabastecimiento futuro.