Muchas personas no desarrollan el fruto del Espíritu como paciencia, paz y gozo porque gobiernan su vida con el corazón ligado al alma. El pastor advierte que las tormentas de la vida mueven a quienes no están firmes como la roca, pero Dios quiere una iglesia fuerte, comprometida y entregada a Él sin tibieza.
Exhorta a no dejarse contagiar por las mentiras del mundo que generan tibieza espiritual, recordando que apóstoles como Pablo, Pedro, Juan y Mateo entregaron sus vidas por Jesús, incluso muriendo por Él o siendo golpeados y perseguidos.
Pedro, lastimado en el concilio, eligió obedecer a Dios antes que a los hombres. El pastor urge imitar a Cristo, que fue obediente hasta la muerte en la cruz, y rechazar la tibieza para ser cristianos calientes en el Espíritu Santo.
En Mateo 24, Jesús advierte sobre engaños en los últimos tiempos, guerras y persecuciones; no permitir que gente tibia enfríe el fuego del espíritu ni robe la unción divina. Somos soldados de Jesucristo que militan en la fe para que las puertas del infierno no prevalezcan.
Mayor sacrificio y entrega traen mayor recompensa de Dios.