El panel de Segunda mañana analiza el caso de un policía que mató a un joven de un disparo en la puerta del canal, alegando que pensó que le iban a robar. Destacan las cámaras de seguridad que captaron el hecho a las 22:30, con vecinos del barrio reconociendo a las víctimas como chicos locales que iban a jugar al fútbol.
Los conductores debaten la declaración del oficial sobre poca visibilidad por árboles y un chico metiendo la mano en la cintura, cuestionando si hubo amenaza real o exceso. Insisten en esperar peritajes y testigos imparciales, ya que la pareja del policía y el sobreviviente tienen subjetividad marcada.
Se menciona la salud mental de los policías, entrenamientos prejuiciosos basados en fisonomía y la necesidad de agresión ilegítima para justificar el disparo. Critican que un policía no puede disparar solo por sospecha de robo sin arma o amenaza concreta, y llaman a no juzgar prima facie.
El debate incluye referencias a casos históricos de gatillo fácil y estereotipos como los de Lombroso, reconociendo problemas policiales pero pidiendo cautela en este incidente específico.