Un dron iraní impactó una torre en Dubái en medio de una escalada de ataques desesperados de Irán con drones y misiles no solo contra Israel sino también en países árabes como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y bases estadounidenses en Turquía, generando pánico y presionando infraestructuras clave como plantas de desalinización de agua.
El analista Ilan Bultmi describe esto como una guerra fría en Medio Oriente donde el mundo árabe rechaza al régimen iraní nuclear. Israel lo vive como amenaza existencial para toda su población, mientras Irán asocia su supervivencia a la de países vecinos. Trump busca proyectar victoria, pero Irán controla el ritmo pese a daños militares y pérdidas de jerarcas.
El supuesto nuevo líder supremo de Irán llamó a vengar la sangre de los mártires, intensificando ataques. Emmanuel Macron anunció la muerte de un soldado francés y seis heridos en la base de Erbil, norte de Irak, por misil iraní, donde fuerzas francesas combaten terrorismo desde 2015. Francia desplegó el portaviones nuclear Charles de Gaulle en el Golfo Pérsico para disuadir.
El barril de petróleo alcanzó 96 dólares, casi 100, impactando precios globales; en Argentina, el combustible superó las 2.000 pesos por litro con tres subas en una semana.