Marcelo Pichón Segura, el matón de Tucumán, aparece esposado con chaleco antibalas camino al penal de Benjamín Paz tras agredir salvajemente con un cabezazo a un diputado el 11 de marzo en la Ruta Nacional 157. Documentos oficiales muestran discrepancias en su baja: uno indica el 6 de marzo y otro el 1 de marzo, pero actuaba como puntero de extrema confianza de Darío Montero, ministro del Interior del gobernador Osvaldo Jaldo.
El gobierno de Tucumán niega la vinculación con Montero y asegura que no hay impunidad, pero el conductor destaca que Pichón Segura comandaba el territorio como capanga, a solo 20 metros del ministro durante la agresión cobarde y artera contra un hombre con las manos ocupadas. La policía tucumana lo trató con impunidad, llevándolo del hombro como a un "hermanito", sin esposas inmediatas ni violencia, pese al golpe brutal que casi deja inconsciente a la víctima.
En audiencia judicial, Pichón Segura pidió perdón al diputado, quien no podía hablar por las lesiones graves que podrían haber fracturado el cráneo. El gobernador Jaldo declaró que "desde que estoy en el gobierno no hay impunidad para nadie", pero las imágenes muestran que sí la tenía: se movía con absoluta discreción y control, como dueño de la policía local en un ecosistema peronista tucumano lleno de personajes pesados.
Fuentes consultadas al aire clarifican fechas de baja, pero persisten dudas: si ya no era empleado municipal, ¿qué hacía actuando como rey del territorio y jefe de policías? El traslado al penal recuerda casos como el de José López, con chaleco y máxima seguridad.
El revuelo expone al peronismo tucumano, con el gobierno provincial sintiéndose "realmente expuesto", mientras se investigan los motivos reales de la separación previa y si adivinaron el ataque al diputado.