Marina Calabró lanzó una dura crítica contra el formato de Gran Hermano en el programa donde trabaja, cuestionando la voracidad del público y la crueldad exhibida tras el insulto racista de Carminia a Mavinga. La panelista preguntó qué límites tiene la televisión después de un "carpetazo" tan grave, sugiriendo que podría encuadrarse como violencia psicológica o simbólica.
El panel de Intrusos debatió la posible sanción a Carminia, confirmando que la producción de Telefe se reúne para aplicarle una placa roja directa. Recordaron que Carminia pidió borrar el audio en vivo, aunque es imposible, y vincularon el incidente con antecedentes xenófobos de la participante, además de su falsa amistad con Santiago del Moro, quien la desmintió públicamente.
Calabró, ex amiga cercana de Del Moro, fue contundente pese a su historia laboral en Gran Hermano, donde incluso integró su panel el año pasado. El conductor Del Moro la tildó indirectamente de "viuda de Gran Hermano" en su radio, mientras el panel cuestionó filtraciones de información externa a la casa, como amenazas de Carminia a Mavinga sobre un bolso.
Recordaron escándalos pasados de Gran Hermano en América TV, como la expulsión de Brian Lancelota por violencia de género y la salida de Francisco Delgado para conocer a su hija Elenita. El debate resaltó la hipocresía de ex panelistas críticos ahora y la naturaleza sensacionalista del reality.