Luis Chiquitapia ingresó a los Tribunales de los Inmigrantes escoltado por un fuerte cordón policial ante una multitudinaria presencia que le tendió un corralito, convirtiendo la escena en una verdadera trituradora.
A diferencia de Tobillino, quien entró por una puerta lateral para evitar el cerco mediático, Chiquitapia optó por la puerta principal, evidenciando la alta tensión y el impacto público del proceso judicial.
La situación mostró pedidos de paso y protección constante para permitir su entrada, con una impactante cantidad de gente alrededor.