La inflación de febrero registró un 2,9 por ciento, por encima de las expectativas, impulsada por ajustes tarifarios en vivienda, agua y gas que subieron un 6,4 por ciento. El economista Iván Carrino explicó en el programa que este dato, aunque superior al pronosticado, marca una desaceleración respecto a meses previos donde la tasa mensual venía en ascenso desde mayo del año pasado.
Carrino destacó que bajar la inflación resulta más difícil de lo previsto debido a la inercia inflacionaria y que los servicios regulados lideran las subas, impactando el consumo masivo que cae porque las familias destinan más ingresos a tarifas esenciales.
Analizó los datos monetarios de los últimos dos años, señalando que se cortó la emisión para financiar déficit como en gobiernos anteriores, aunque hubo emisión para pasivos remunerados que ya no continúa este año. Prevé una convergencia hacia menor inflación, aunque más lenta, y criticó la falta de objetivos claros del Banco Central sobre cuándo alcanzar niveles internacionales.
Carrino recomendó que el Banco Central anuncie metas precisas de inflación mensuales para guiar la política monetaria, en lugar de que el ministro de Economía hable de detalles operativos, y cuestionó las proyecciones optimistas de agosto para cero inflación que ahora se posponen.