La industria argentina registró el peor uso de capacidad instalada en enero desde 2002, con un 53,6% según el INDEC, por debajo del 55% del año anterior y evocando la crisis de la convertibilidad.
De las 12 ramas industriales, seis operan al 50% o menos de sus máquinas; metalmecánica al 31,4%, automotriz al 24% y textil al 23,7%, dejando siete de cada diez máquinas inactivas en metalmecánica y ocho en automotriz y textil.
Este colapso explica cierres de fábricas, suspensiones y despidos masivos durante el verano, impactando el consumo al perder puestos registrados que alimentan la demanda.
Panelistas comparan con políticas antiindustriales de fines de los 90 y critican el modelo actual, recordando que el presidente Milei priorizó discursos en Nueva York sobre inversiones en lugar de promocionar la industria.