Hezbollah lanzó su mayor ataque desde el inicio de la guerra con 200 cohetes y 20 drones contra Israel en coordinación con Irán, provocando respuestas israelíes con bombas en Beirut y el sur de Líbano que mataron al menos ocho personas y heridas decenas.
El ejército israelí atacó objetivos en Beirut, bastión de Hezbollah considerado terrorista por Estados Unidos y Alemania, mientras Netanyahu ordenó preparar una incursión terrestre para controlar la frontera y proteger asentamientos del norte, advirtiendo al Líbano que tomará su territorio si no detiene a la milicia.
En Beirut, bombas cayeron cerca de familias desplazadas en la playa de Ramlet al-Baida, causando pánico con niños llorando y todo patas arriba. El número de fallecidos en Líbano supera los 700, con 200.000 desplazados en dos semanas y ahora amenaza de invasión terrestre.
El gobierno libanés acusa a Hezbollah de buscar colapsar el Estado y pide negociar con Israel, pero no hay respuesta. Ciudadanos libaneses claman por paz ante la destrucción.