Grecia incrementó la vigilancia en bases militares estadounidenses como Souda en Creta y Alexandrópolis, ante posibles actividades de espionaje, ataques o sabotajes relacionados con la guerra.
Servicios secretos inspeccionan hoteles, propiedades de alquiler y alojamientos turísticos para detectar estancias inusuales de personas procedentes de Oriente Medio. Las medidas buscan proteger puntos clave alrededor de las bases.
Aeronaves estadounidenses llegan a las instalaciones en medio del refuerzo de seguridad.