Un comisionista regresa a la joyería para confirmar que una familia amiga aceptará realizar la transacción que habían consultado previamente.
La empleada de la tienda lo recuerda de una conversación anterior durante la semana y se alegra al enterarse de que el asunto se concretará, respondiendo con un entusiasta "dale, perfecto".
El comisionista menciona que le habían asignado la tarea de avanzar con esta familia, y anticipa que la respuesta sería positiva desde el principio.