Carmiña, la paraguaya expulsada del reality por comentarios discriminatorios contra la lengua guaraní, continúa su defensa en el programa ante un panel que la acusa de racista e hipócrita, exigiendo que rinda cuentas ante la justicia por una denuncia del marido de una participante.
La participante revive viejas rencillas con Aníbal Pachano, a quien llamó fracasado en Paraguay, lo acusó de narcotraficante y tragasable, mientras él la rebate recordando sus 45 años en el espectáculo y criticando su actitud diva e insoportable, negando haber fracasado allí donde hizo programas exitosos.
Carmiña insiste en que el humor tiene límites pero todos han dicho barbaridades, defiende que no discrimina y atribuye las críticas a envidia, mientras el panel la tilda de doble cara y celebra su expulsión con patada en el culo, cuestionando su futuro en medios argentinos y comparándola con una Laurita Fernández paraguaya.
Los panelistas debaten los límites del humor, mencionan el INADI y piden sanciones, aunque reconocen que necesita villanos como ella para el rating del reality.