La crisis por el viaje privado de Manuel Adorni a Punta del Este con su esposa generó un inesperado acercamiento entre la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial Santiago Caputo, según fuentes del gobierno. Este escándalo, que expuso contradicciones en los pagos del vuelo -donde Marcelo Grandío, amigo de Adorni y contratista de TV Pública, varió sus declaraciones sobre los 3.800 dólares que Adorni dijo haber pagado y los 800 dólares de Grandío-, provocó preocupación interna y una reunión de mesa política el lunes con Adorni, Karina Milei y Caputo.
En el gobierno rescatan que Caputo apoya por primera vez a un jefe de Gabinete, a diferencia de su pasividad con Nicolás Posse ante conflictos con Sandra Pettovello y Guillermo Francos. Panelistas especulan si la filtración de imágenes del avión fue interna para dañar a Adorni o para frenar escaladas, y destacan la estrategia de control de daños de Adorni, quien pidió disculpas solo por la palabra "deslomar" en lugar de explicar el privilegio de la esposa en el avión estatal, contradiciendo promesas de Milei contra viajes privados.
Comparan el caso con José Luis Espert, quien salió de una candidatura tras nuevos datos pese a defensa inicial de Milei, y advierten que Adorni no está blindado aunque el gobierno gaste capital político en defenderlo por su vínculo con Karina y Javier Milei. Denuncias de diputados como Pablo Giulano y la Procuraduría de Investigaciones Administrativas avanzan, junto al tuit de Patricia Bullrich en medio de internas por candidaturas libertarias en CABA.
La oposición critica la hipocresía ante el discurso anti-castista, recordando yates de Insaurralde y aviones para diarios kirchneristas, pero exige dimensión al escándalo por la distancia del poder con la sociedad en crisis inflacionaria, donde nadie llega a fin de mes.