Las argentinas Delfina y Agustina relataron el terror al vivir tres explosiones en la torre Address Creek Harbor del Centro Financiero de Dubái, donde un dron o misil impactó en pisos superiores, obligándolas a bajar 30 pisos por escaleras mientras gritaban órdenes de evacuación en inglés ante el pánico generalizado.
Agustina, quien sufre asma, no inhaló humo negro gracias a Dios, pero el impacto la aterrorizó porque no sabían cuándo terminaría el ataque; recibieron botellas de agua de bomberos y familias, mientras pensaban en sus parientes en Argentina, cuya madre sufrió presión alta por la preocupación.
La solidaridad argentina brilló en grupos de WhatsApp, donde más de 10 connacionales ofrecieron autos para rescatarlas cuando no había taxis ni batería en sus teléfonos; el gobierno de Emiratos minimizó los daños como escombros de un dron interceptado, pero expertos destacan la estrategia de Irán de atacar centros financieros para romper la percepción de invulnerabilidad y ahuyentar inversores.
Los conductores mostraron en vivo imágenes de Agustina evacuando tranquilamente por patios, admirando su calma pese al caos, similar a relatos de Israel donde la gente corre en pánico; ahora las jóvenes reconsideran su seguridad en Dubái y piensan en volver a Argentina, pese a haberlo descartado antes.
El conflicto escala con ataques permanentes de Israel a Teherán, manifestaciones pro-régimen iraní con explosiones de fondo, e Irán ignorando advertencias de la ONU contra países del Golfo.