Andrea del Boca llora todos los días en la casa de Gran Hermano por su primer gran amor, Silvestre, según revelan los panelistas.
Los participantes le dicen que está enamorada de él y sugieren ponerle un fin a esa emoción constante. Ella responde que vale llorar por emoción, pero admiten que ya veían venir el quilombo.
Andrea recuerda sus novelas y se siente privilegiada por haber besado a los hombres más lindos, en medio de la dinámica del reality.