Manuel Adorni, vocero presidencial y jefe de gabinete, justificó su viaje privado a Nueva York con su esposa Betina Angeletti en un avión y hotel lujoso con vista al Empire State, todo pagado con fondos públicos, pese a su discurso constante contra la "casta" y los privilegios de jubilados, médicos del Garrahan, universidades y legisladores, a quienes tildó de ladrones, vagos y ratas.
Panelistas del programa criticaron duramente la hipocresía de Adorni, quien levantó la vara moral más alta contra todos los sectores mientras incumple el pacto de ajuste que Libertad Avanza prometió a su electorado, donde la "casta" debía pagar pero el gobierno se sirve de privilegios. En medio de una sociedad sobreendeudada que compra alimentos con tarjeta de crédito sin poder pagar, Adorni admitió en entrevista con Eduardo Feinmann un viaje a Punta del Este en Carnaval y pisó "todos los palitos", generando más sospechas.
Diputados del espacio opositor presentaron una denuncia penal pidiendo la indagatoria de Marcelo Grandío, amigo de Adorni que confesó pagar con plata del Estado en efectivo negro, y de Betina Angeletti. Surgieron dudas sobre sobresueldos en el gobierno, ya que nadie cree que un jefe de gabinete viva con 2.700.000 pesos mensuales, comparándolo con confesiones pasadas de Domingo Cavallo.
El debate extendió paralelismos con casos como el de Mariano Cúneo Libarona y escándalos como el de Santiago Caputo, cuestionando si Adorni durará hasta el informe de fines de abril en el Congreso. Panelistas anticipan que el tema toca la fibra sensible del relato libertario y podría erosionar el apoyo, con pedidos de juicio político y más revelaciones en desarrollo, incluyendo manifiestos de vuelos que desmientan o confirmen esposas de otros funcionarios en giras.
Adorni regresa en vuelo de línea con la comitiva presidencial, pero el escándalo persiste por su sobreactuación de austeridad franciscana que no cierra con videos inapelables de él subiéndose al avión privado.