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Adorni enfrenta interpelacion por llevar esposa en avion presidencial a Nueva York

Tensión: discusión (45°) Sesgo: ataque (-65) Eje político: Centro Izquierda

Manuel Adorni, jefe de gabinete de Javier Milei, enfrenta denuncias por peculado, defraudación contra la administración pública, abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario público tras llevar a su esposa Bettina Anceletti en el avión presidencial a Nueva York para la Argentina Week, en lugar de usar el pasaje business que había comprado.

Diputados de casi todos los bloques, incluyendo ex La Libertad Avanza, Unión por la Patria y Paulón, impulsan una moción de censura e interpelación en el Congreso para que Adorni explique por qué subió a su esposa, quien no tiene cargo oficial ni función estatal, pese a que él mismo firmó una resolución prohibiendo el uso de aeronaves públicas para viajes particulares.

El panel critica la soberbia de Adorni, quien justificó el viaje alegando que se "deslomaría" sin compañía, y revela otro escándalo: durante carnavales, Adorni, su esposa e hijos viajaron en avión privado desde San Fernando a Punta del Este invitados por el periodista uruguayo Marcelo Grandio, quien trabaja en Televisión Pública y contradijo declaraciones iniciales al admitir que Adorni le pagó el vuelo con 10 mil dólares supuestamente del Estado, respaldado por un recibo.

La declaración jurada de Adorni muestra bienes modestos como 42.500 dólares en efectivo, un departamento en La Plata y otro en Buenos Aires, autos y una cuenta en EE.UU., lo que cuestiona cómo afrontó estos gastos. Además, se hospedó en el lujoso hotel Langham en Nueva York, con tarifas de 700 a 1500 dólares la noche, hipócrita según el panel ante sus críticas previas a gastos estatales de funcionarios kirchneristas y tripulantes de Aerolíneas Argentinas.

Los conductores y panelistas destacan contradicciones en las versiones de Adorni y Grandio, ironizan sobre su posible candidatura a jefe de gobierno porteño y sugieren que el escándalo desvía atención de otros problemas del gobierno Milei, quien no duda en sacrificar colaboradores cercanos.