En el barrio Madrid de Tucumán, las inundaciones alcanzan hasta tres metros de altura, obligando a los vecinos a caminar con agua al pecho para rescatar heladeras y freezers que flotan en sus casas. El reportero mostró cómo las autoridades rompieron la ruta 157 en varios puntos para crear canales de drenaje, ya que el agua estancada no desagua por falta de mantenimiento.
Miguel González relató que entró a su vivienda para atar sus electrodomésticos a un árbol y evitar que la corriente se los lleve, aunque duda que funcionen tras el daño. Contó que el agua subió de 60 centímetros ayer a más de dos metros hoy, y recordó inundaciones peores en 1992, 2000 y 2017, criticando la mala planificación urbana y la falta de estudios hídricos adecuados.
Otras rutas provinciales como la 338 y 347 están cortadas por el agua, y pueblos cercanos como Simoca quedaron bajo cinco metros de inundación, con techos invisibles. Bomberos voluntarios rescatan personas con infecciones graves por el agua contaminada con cloacas, incluyendo un anciano de 89 años y jóvenes con fiebre.
Los vecinos temen robos y usan techos para refugiarse con bolsas de comida, mientras perros quedan varados al borde de zanjones con víboras. El agua vuelve a subir pese a los cortes en la ruta, y faltan botes para cruzar familias separadas.
El equipo alertó desde hace dos años sobre el mal estado de las rutas nacionales, destacando que romper asfalto es la única alternativa por la falta de drenaje.