Donald Trump dirige mensajes internos en EEUU sobre la guerra contra Irán, destacando su vitalidad a sus 79 años y el impacto económico en la población, mientras evalúa un posible ingreso terrestre de tropas estadounidenses. El presidente busca justificar la participación ante los ciudadanos ante elecciones de mediano plazo y alertas de posibles ataques con drones a civiles.
El analista Andrés Repetto explica que Trump habla tanto al interior como al exterior, recordando su campaña en Ohio. Se menciona una reunión próxima entre enviados de Trump e Israel para debatir opciones militares, cuestionando si es necesario verse en persona.
Irán cuenta con pocos aliados como los hutíes de Yemen, que atacaron Israel el año pasado pero ahora se mantienen al margen, y Rusia, que proporciona inteligencia para hacer más precisos los misiles iraníes. China se menciona como posible aliado, aunque en comillas por su escasa profundidad. El conflicto entra en su segunda semana, con Israel firme y Trump alineado en postura.
Esto se suma a ataques previos iraníes con misiles a un buque iraquí en el Estrecho de Hormuz causando muertos, golpes a infraestructura en Bahréin, minas en el estrecho aprovechando la falta de dragaminas estadounidenses, sirenas en Israel y amenazas de petróleo a 200 dólares. Israel declara estar listo para continuar la guerra lo necesario, mientras Úrsula von der Leyen expresa preocupación europea desconectada.
Irán propone acuerdos con garantías nucleares civiles, compensaciones y no agresión, pero dista de las demandas de EEUU e Israel. La cuenta matemática se centra en cuántas lanzaderas misilísticas le quedan a Irán y su capacidad de reconstrucción.