Los senadores alcanzarán unos 11 millones de pesos brutos mensuales, equivalentes a 9,2 millones netos, tras un acuerdo salarial del 12,5% cumulativo hasta mayo entre gremios del Congreso y autoridades de las cámaras, atado al valor del módulo.
El aumento impacta directamente en las dietas senatoriales, calculadas en miles de módulos, mientras los empleados del Congreso, que ganan mucho menos, protestan por la medida aprobada sin debate y sin congelamientos como en ocasiones previas.
Panelistas critican la desigualdad en un contexto de paritarias pisadas por el gobierno, jubilaciones mínimas de 300 mil pesos y sueldos docentes de 200 mil en medio turno, llamándolo una cachetada al pueblo laburante y falta de respeto.
Los diputados negocian aparte con el presidente de la Cámara y jefes de bloque, sin atarse a módulos, y hasta ahora ningún senador rechazó públicamente el incremento pese al enojo de imprenteros y otros empleados que no llegan a fin de mes.