Los senadores argentinos elevaron su sueldo de 10 a más de 11 millones de pesos, eliminando la necesidad de la "manito" para disimular aumentos.
Panelistas criticaron con sarcasmo el aumento del 10%, recordando promesas de renuncia de UCR y libertarios que no se concretaron, y burlándose de donaciones a fundaciones.
Destacaron los privilegios como asesores ilimitados y sesiones escasas, ironizando sobre el "trabajo récord" en verano desde playas como Punta del Este.
Exigieron que desarmen valijas de vacaciones y se pongan a laborar en serio.