Sandra, dueña de la joyería en La Plata, se negó a hablar ante las cámaras pero denunció a su ex esposo Julio Pagasano por violencia familiar, violencia de género y amenazas de muerte, incluso alegando que él podría contratar un sicario para matarla. Negó categóricamente la estafa millonaria por 1,5 millones de dólares en oro y dinero que él le imputa, mientras la joyería cerraba sus puertas y bajaba las persianas al detectar el móvil de A La Tarde.
En el estudio, la madre de Julio, María Cristina, relató con dolor cómo su hijo quedó "como un trapo" tras la separación: Sandra, odontóloga que dejó su profesión por EE.UU., regresó y él le preparó joyerías, casas y bienes a su nombre para protegerlo de otras mujeres, pero al finalizar el último local soñado, lo echó sin nada más que una remera y pantalón. María Cristina exige lo justo, lamenta no ver a sus nietas por la perimetral y defiende que Julio nunca fue violento.
El panel debatió acaloradamente: mientras Sandra insiste en violencia y tiene denuncia, el abogado Gastón, hermano de Roberto Casorla, aclaró que Julio no está imputado y su denuncia por estafa y lavado ya avanza en la Justicia. Desde el móvil, Nahuel Sá informó que Sandra se atrincheró dentro al ver el equipo de América, intensificando el misterio sobre quién dice la verdad en esta mezcla explosiva de familia, negocios y denuncias cruzadas.
Julio Pagasano, visiblemente afectado, pidió directamente a Sandra por TV que pare por las nenas, que no las haga pasar calvario innecesario, y solo reclama sus herramientas de trabajo para arrancar de nuevo, ya que el alquiler del local termina y sus padres son garantes. La conductora Karina Kusner destacó que los hijos quedan como rehenes en estos conflictos, similar a casos como Wanda y Mauro.