Un misil sin explotar fue retirado de un edificio residencial en Kudasht, provincia de Lorestan al oeste de Irán, evitando una tragedia mayor en medio de la guerra.
Las imágenes muestran una grúa bajando el proyectil desde lo alto del edificio y colocándolo en un camión para su transporte seguro, con todas las medidas de precaución por el riesgo de detonación.
El operativo se realizó en Teherán y zonas cercanas, destacando los peligros persistentes de misiles fallidos en la capital y provincias durante los bombardeos.