En la ley de guerra espiritual, el pastor enseña que se debe intimar a los enemigos, como los pueblos de Canaán, a irse por las buenas o enfrentar la destrucción, aplicándolo hoy contra enfermedad, miseria, pobreza y estancamiento económico en Argentina.
Dios intimó a los cananeos a entregar la tierra al pueblo elegido sin guerra, pero al negarse se declaró la guerra para tomar el botín y el territorio, y los creyentes deben hacer lo mismo con espíritus de pobreza que atan la economía natural, donde el país está en quiebra y endeudado hasta 2070.
Ahora, los fieles deben intimar también a los espíritus que se han metido en la familia, el esposo o los hijos, exigiendo que se vayan para que la familia sirva al Señor y sea salva, con descendencia bendita.
Si no se van por las buenas, hay que proclamar guerra mediante ayuno y oración, y se verá la gloria del Señor en la familia, la economía y la enfermedad, con la victoria asegurada por las buenas o por las malas.
El público aplaude fuerte esa palabra bendita de Dios.