La ONU reportó 1.300 civiles muertos en Irán desde el inicio de la guerra, en su día 13, mientras Teherán celebraba funerales masivos por la cúpula militar y gubernamental, incluyendo miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, con miles en las calles despidiendo a sus líderes.
Irán bombardeó previamente dos barcos petroleros en el Estrecho de Hormuz, destruyéndolos con drones y misiles, lo que disparó los precios del petróleo a 100 dólares por barril. Expertos como Marcelo Elizondo analizaron el impacto en Argentina: mayores ingresos por exportaciones pero riesgo de inflación local por nafta y costos, con YPF demorando traslados de aumentos.
En panel, invitados debatieron el apoyo popular en Irán: carteles perfectos sugieren presión estatal, aunque algunos temen bombardeos pese a oponerse al régimen. Se mencionó el programa nuclear, con informes de Rafael Grossi de la OIEA indicando no amenaza inminente, y críticas por incumplir acuerdos de 2015 y apoyo a grupos como Hamas, Hezbollah y talibanes.
Desde Estados Unidos, el corresponsal Ronen Swark reportó amenazas terroristas tras mensajes del nuevo líder iraní Mojaba Khamenei: atentados en Austin (dos muertos), bombas en Nueva York y alertas para los Oscars en Los Ángeles, con operativo de seguridad masivo en el Dolby Theater, bloqueos a diez cuadras y colaboración federal. Trump afirmó no temer ataques y prometió respuesta militar.
La guerra genera presión política en EE.UU. por 11.300 millones de dólares gastados sin Congreso declarando, con críticas internas a Trump por priorizar exterior sobre "América primero".