El hijo de Ali Khamenei, nuevo líder supremo de Irán, dio su primer discurso público y prometió mantener cerrado el Estrecho de Ormuz mientras vengará la sangre de los mártires ante los ataques de Estados Unidos e Israel.
Mostaba Hamenei, quien asumió tras la muerte de su padre en el inicio de la ofensiva enemiga, advirtió que Irán atacará todas las bases estadounidenses en la región si no se cierran de inmediato y llamó a la unidad nacional frente al conflicto. Los conductores destacaron la firme decisión iraní de escalar la guerra, generando gran preocupación.
Irán atacó dos buques petroleros frente a las costas de Irak, prendiendo fuego a las naves e intensificando las acciones contra la infraestructura energética regional en respuesta a la afirmación de Donald Trump de que Estados Unidos ganó la guerra. Esto disparó los precios del petróleo por encima de los 100 dólares el barril, afectando bolsas europeas y asiáticas que abrieron en rojo.
Los países del Golfo observan con expectativa por posibles ataques a desalinizadoras de agua, considerados crímenes de guerra, mientras la isla de Kharg emerge como objetivo clave: esta pequeña isla iraní maneja el 90% de las exportaciones petroleras del país, con terminales, tanques para 28 millones de barriles y fuerte custodia militar.
Un impacto en Kharg provocaría caída abrupta en exportaciones y subida global de precios del petróleo, presionando por negociaciones diplomáticas como piden Rusia y países petroleros, aunque Irán rechaza dialogar.