Una mujer divorciada lleva su anillo Cartier solitario de platino de 2007, regalo de matrimonio de su esposo, a Banco de Joyas para venderlo y financiar su oportunidad laboral como estilista en una empresa internacional.
El tasador calibra la piedra, nota la falta de eslabón, caja y papeles que bajan el valor, y ofrece 13.900.000 pesos dada la tonalidad desafiante del diamante.
Ella acepta el precio como el mejor del mercado, elige pago en dólares, completa papeles y se va satisfecha para comprar maquillaje profesional.