Una mujer británica de 23 años llamada Shark Grey le compró a su marido Callum una muñeca sexual de silicona idéntica a ella, con el mismo peinado, maquillaje y ropa, para evitar infidelidades por su alto deseo sexual constante.
La muñeca, bautizada Di, costó 1.770 euros y al principio era una solución práctica, pero ahora forman una "trieja": duermen juntos, Callum la pasea en auto, ven series y graban videos para plataformas como OnlyFans, facturando miles de euros.
La pareja mantiene la llama viva con esta compañera de trabajo y relación, aunque en fotos parecen indecisos o cansados. Panelistas bromean sobre si Callum prefiere la muñeca o si la tira cuando se gaste.