Mostafa Khamenei, hijo del fallecido Ayatolá Ali Khamenei, se dirigirá por primera vez al país como nuevo líder supremo de Irán tras su designación por la Asamblea de Expertos.
La intervención ocurre en medio de protestas aisladas, apoyos del establishment y tensiones internas, con figuras como el jefe del Poder Judicial y Ali Larijani respaldando la elección por su transparencia y legalidad, instando a la unidad nacional.
Imágenes en vivo desde Teherán muestran bruma sobre la capital mientras el mundo espera si el discurso será bélico o abrirá negociaciones con Estados Unidos, considerando las heridas graves que Mostafa sufrió en las piernas durante el ataque que mató a su padre hace 13 días.
Estados Unidos e Israel rechazan la designación por representar la continuidad del régimen desde 1979, amenazando con eliminar al nuevo líder si persiste el conflicto.