Las milicias kurdo-iraníes desplegadas en Irak urgen a etnias como azeríes, kurdos, lurs, baluchíes y árabes a unirse para derrocar el régimen de Teherán, aprovechando su debilidad actual en medio de la tensión regional.
Repliegadas en las montañas de Candil, esperan el momento para atacar sin apoyo terrestre inmediato, pero planean regresar con todas sus fuerzas. Washington muestra señales mixtas sobre respaldar una ofensiva, mientras kurdos sirios advierten de posible traición por alianzas pasadas.
Los kurdos sirios recuerdan cómo EE.UU. los abandonó tras combatir al Estado Islámico: Trump los dejó a su suerte en 2017, permitiendo que Damasco y Turquía controlen Rojava y zonas del norte de Siria. El pueblo kurdo avanza con cautela ante guiños de Washington.