Irán amenaza bloquear el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, prometiendo impedir el paso de crudo a sus enemigos en medio del conflicto.
Washington advierte que cualquier interrupción dispararía precios de gasolina y alimentos, afectando elecciones de mitad de mandato, y afirma haber destruido 16 buques minadores iraníes.
Las minas navales, arma barata de miles de dólares, pueden inutilizar buques de guerra o superpetroleros en segundos. En la guerra Irán-Irak de los 80, Irán minó las aguas para frenar exportaciones iraquíes.
En 1988, tras casi hundir una fragata estadounidense, la administración Reagan lanzó una operación que devastó la flota iraní en un día, enviando el mensaje de no interferir con el petróleo.
Hoy, Irak busca rutas alternativas vía Siria, Jordania y Turquía, mientras Europa ve que reemplazar petróleo ruso por crudo del Golfo solo cambia una dependencia por otra, impulsando debate sobre energía verde y soberanía.