Marcelo llevó a Leiva Joyas una valiosa pieza de plata antigua heredada de su abuela y pasada por su padre para cotizarla y venderla con el fin de financiar refacciones en su casa.
Los tasadores Gustavo y Francisco confirmaron que la joya está en excelente estado, con todos los sellos originales que indican su antigüedad y artesanía, y pesa mucho, siendo una pieza de colección no apta para fundición.
La tasación arrojó un valor de aproximadamente 2 millones de pesos o 400 mil dólares, lo que sorprendió gratamente a Marcelo, quien optó por cobrar en dólares y quedó satisfecho para realizar las obras en su hogar.
Marcelo destacó la honestidad del comercio y su contento por el precio obtenido, permitiéndole avanzar con sus planes.