La empresa de la línea 148 de colectivos está en venta, con unidades nuevas de 2015-2017 en estado deteriorado, como un cementerio de buses. Juan Pablo Aguari reporta en vivo desde el lugar, mostrando micros oxidadas y sin mantenimiento pese a subsidios millonarios.
500 trabajadores esperan sin cobrar desde diciembre, toman mate en el predio y viven incertidumbre sobre su futuro. Un chofer con 20 años de antigüedad revela sueldos de 1,2 a 1,6 millones mensuales, pagados en cuotas o con demoras, lo que llevó a paros.
Dos empresas negocian la compra, pero deben absorber a todo el personal con antigüedad y condiciones intactas por ley. Cuestionan el uso de subsidios no controlados, destinados a mejorar unidades y salarios, y dudan si alguna firma puede asumir la deuda y la inversión necesaria.
Los empleados sostienen deudas familiares con changas o sueldos de parejas, mientras la incertidumbre genera angustia diaria. El informe destaca la falta de control en fondos públicos y el impacto en usuarios de Varela a Constitución.