Kim Jong-un visitó una fábrica de municiones en Corea del Norte junto a su hija, a quien se señala como posible sucesora y que aparece frecuentemente en eventos militares, vistiendo similar a él.
Durante el recorrido oficial, ambos recibieron instrucciones, probaron rifles a través de visores y evaluaron la efectividad y optimización de las municiones producidas en la planta.
Kim Jong-un elogió la fábrica como de alta confianza, agradeció a los responsables y titulares, y reiteró su compromiso con la defensa nacional, priorizando siempre temas bélicos y militares en sus apariciones públicas.
Las imágenes muestran a la hija comprometida en la inspección, practicando con precisión las armas, en un mensaje sobre la verticalidad del régimen y la política de extrema seguridad.