Claudio Tapia, presidente de la AFA, presentó un escrito solicitando el sobreseimiento en la causa por evasión tributaria y falta de aportes a la seguridad social. En su descargo niega haber ordenado o consentido la omisión de tributos, alega frecuentes viajes que le impiden la gestión cotidiana y destaca que su rol no incluye manejar claves fiscales ni pagar impuestos, al igual que otros indagados.
La AFA emitió un comunicado rechazando la "distorsionada difusión" mediática y afirma haber presentado todas las declaraciones juradas, invocando una resolución del Ministerio de Economía del gobierno de Javier Milei de 2024 que suspendió pagos de aportes por crisis para asociaciones civiles como la AFA. Sin embargo, el juez rechazó la excepción de falta de acción y considera consumado el delito por pago fuera de plazo, pese a que la entidad abonó la deuda con intereses.
El panel discute la validez de la defensa técnica: Tapia viaja mucho, como 13 días este año, y se enfoca en convenios y fútbol, no en administración. Pablo Tobicino, tesorero, y otros son señalados como responsables de la caja, pero expertos indican que el presidente no puede desligarse de decisiones sobre 19.000 millones de pesos retenidos de aportes de jugadores y clubes. Tapia compara la cobertura mediática con la guerra en Israel y se mantiene enfocado en la Finalissima y el Mundial.
El juez tiene 10 días para resolver sobre procesamiento, apelable ante superiores. Un eventual fallo en contra agravaría la situación de Tapia, incluyendo posible prohibición de salida del país por viajes recurrentes, aunque hoy puede viajar. Procesado, podría complicar su ingreso a EE.UU. para el Mundial, pero depende de gravedad; el juicio demoraría años y prevé 2 a 6 años de prisión.
Si la defensa insiste en desligarse de lo administrativo, personal acorralado podría delatar, dada la magnitud del dinero. Tapia cumplió la manda judicial por escrito, negándose a declarar oralmente para dilatar tiempos.