El periodista Joaquín Sánchez reportó en vivo desde un bar en Erbil, Irak, durante el Ramadán, donde los musulmanes ayunan de día y los bares se cubren para vender comida. Explicó que eligió Irak por su accesibilidad desde Turquía y por las bases norteamericanas atacadas por Irán.
Sánchez detalló opiniones en Irán: la mayoría calla por miedo, algunos exiliados piden cambio de régimen, y los progubernamentales tienen intereses comprometidos. Mencionó conmoción por el ataque estadounidense a una escuela que mató 104 niñas. Sobre los kurdos en Erbil, descartó incursiones terrestres contra Irán por ataques iraníes constantes y oposición de Donald Trump y Erdogan.
En la continuación, Sánchez dudó que el conflicto termine en cuatro semanas como predijo Trump, por el frente Líbano-Israel y el alto costo para Estados Unidos. Describió Irak como próspero en Kurdistán autónomo, pero inestable en el resto con milicias chiitas pro-Irán. Advirtió que un colapso iraní podría generar guerra civil por reclamos étnicos de kurdos, baluchis y suníes.
Relató la vida cotidiana en Erbil sin sirenas ni pánico pese a drones iraníes interceptados que caen en la ciudad causando daños. Confirmó casi dos semanas en la zona y planes de replegarse hacia Líbano, sin visa para entrar a Irán.