Ariane, un ciudadano iraní de 22 años refugiado en Argentina desde 2015, relata la grave situación de las mujeres en Irán obligadas a usar el hiyab y privadas de derechos básicos. Llegó con su familia huyendo del régimen religioso que complica la vida diaria y dificulta salir del país.
Explica que vinieron por la falta de libertad para su mamá y hermana, más allá de su interés en jugar fútbol profesionalmente, que practicaba en juveniles en Irán. El régimen considera traidores a quienes emigran, y casi ningún país otorga visas a iraníes, por lo que entraron vía Bolivia para llegar a Argentina.
Denuncia que el gobierno de 47 años ignora al pueblo, gasta en misiles y conflictos en vez de mejorar condiciones de vida o obras públicas, que datan de la era del Rey de Irán. Las protestas causaron miles de muertos, pero el régimen resiste bloqueando internet cuando se siente débil.
Afirma que su familia en Irán está bien según una breve llamada, pero teme represalias contra ellos por hablar en contra del régimen, que busca a iraníes en el exterior y amenaza a sus parientes. Está convencido de que el régimen caerá pronto pese al peligro.