Irán bombardeó puertos estratégicos en Omán y Irak, aliados inesperados, con explosiones impresionantes en lugares clave para la exportación de petróleo fuera del Estrecho de Hormuz, según explicó el doctor Carlos Rucau en vivo.
Los ataques buscan sabotear la economía mundial elevando el petróleo a 200 dólares el barril, inutilizando puertos en Omán, amigo histórico de Irán, y en Irak, pese a relaciones recientes chiitas, en medio de tensiones crecientes con Israel y amenazas de larga duración.
Conductores contrastan con optimismo de Donald Trump, quien celebra destrucción del arsenal iraní en horas, destacando falta de radares y defensas antiaéreas en Irán, mientras autoridades persas amenazan con todo.