Grecia repatrió a unos 800 ciudadanos desde zonas del Golfo Pérsico afectadas por la guerra en Oriente Medio mediante vuelos especiales que aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Atenas.
Un vuelo de Emirates desde Dubái trajo 503 pasajeros, incluidos 14 niños, y otro de Qatar Airways desde Doha con 275, totalizando los regresos por motivos de seguridad. Familiares angustiados esperaban en el aeropuerto y abrazaron a los repatriados al llegar.
Los pasajeros relataron retrasos en embarques, estancias en albergues por alertas de ataques inminentes, estrés por no poder trabajar, permanencia en casas y alarmas constantes. Una mujer contó que "la mitad de mi corazón está aquí en Grecia y la otra en Doha" porque su marido quedó por trabajo.