En Gran Hermano, los participantes inician el desafío Seamos Francos, donde se sientan en círculo y cada uno revela a la persona de su derecha sus primeras impresiones y si persisten hoy.
El panel de Espiando la casa anticipa revelaciones explosivas en esta ronda de sincericidio, similar a una "ronda de defectos" que practican en radio, y destacan que no necesariamente debe ser negativo, sino franco.
Brian le confiesa a Sili que al inicio vio su brillo y le tomó cariño, valorando su sinceridad y los abrazos matutinos que le recuerdan a su mamá. Luana elogia a otra como una diosa alegre e inocente, deseándole libertad y una amistad post-juego.
Loana aprecia a su compañero por su gracia pese a sus dramas, Danelique admira a un hombre mayor por su buena onda y conexión profunda en charlas dolorosas, y Martín describe a Carlota como un torbellino dulce que interrumpe pero le encanta, ofreciéndole apoyo para encontrar su lugar.