La cadena Garbarino quebró y Frávega cierra sucursales en medio de una crisis terminal en la industria argentina de electrodomésticos, con despidos masivos por la caída del consumo pese a facilidades de pago como 18 o 24 cuotas sin interés. Los panelistas destacaron que la gente no compra ni licuadoras ni heladeras, y el 40% de quienes tomaron créditos en estas cadenas está endeudado sin poder pagar.
Dueños de restaurantes como Danilo y Juli contaron cómo achicaron jornadas laborales a 4 días, pagan un 20% por encima de lo sindical para retener empleados del barrio y ofrecen menús baratos como milanesa a 13.000 pesos en Saavedra, mientras eliminaron cortes caros como bife de chorizo del menú ejecutivo. A pesar de eso, reconocen que los empleados se ríen de aumentos del 2% cuando la inflación es del 3%.
Las paritarias están pisadas entre 1% y 2% por el Secretario de Trabajo Julio Cordero para contener la inflación oficial del 2,9%, pero el poder adquisitivo se derrumba y el 80% de los trabajadores ahorra en comida según la UCA. Critican la falta de política industrial del gobierno, que califica de delincuentes a quienes la defienden, y la apertura a importaciones que destruye empleo en Tierra del Fuego y la automotriz.
Comparan con Brasil, donde Ford se convierte en fábrica china gracias a un presidente que dialoga con industriales, mientras en Argentina el extractivismo sobra millones de personas. El panel advierte que sin Estado activo, la economía caerá más allá de luchas individuales.